Celebramos la Reconciliación

Entonces recapacitó y dijo: "¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, y yo estoy aquí muriéndome de hambre!".

Ahora mismo iré a la casa de mi padre y le diré: "Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros".

Entonces partió y volvió a la casa de su padre. Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió profundamente, corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó.

El joven le dijo: "Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; no merezco ser llamado hijo tuyo".

Pero el padre dijo a sus servidores: "Traigan enseguida la mejor ropa y vístanlo, pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies. Traigan el ternero engordado y mátenlo. Comamos y festejemos, porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado". Y comenzó la fiesta. (Lc 15, 17-24)

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1. Examen de Conciencia

En relación a Dios

El Señor dice: “Amarás al Señor tu Dios con todo el corazón”

1.       ¿Mi corazón está verdaderamente orientado a Dios; puedo decir que lo amo verdaderamente sobre todas las cosas?, ¿me dejo absorber demasiado por las cosas temporales?, ¿es siempre recta mi intención en el obrar?

2.       ¿Es firme mi fe en Dios, que en su Hijo nos ha presentado su palabra?, ¿he dado mi plena adhesión a la doctrina de la Iglesia?, ¿me preocupa mi formación cristiana?, ¿qué hago para crecer espiritualmente, cómo lo hago, cuándo lo hago? ¿he rechazado, abandonado o descuidado la fe?

3.        ¿Me he avergonzado de manifestarme como católico?, ¿me he mostrado como cristiano en la vida privada y pública?

4.       ¿Me he acordado de Dios en la mañana y en la noche?, ¿mi oración es una verdadera conversación de corazón a corazón con Dios, o es solo una vacía práctica exterior?, ¿he sabido ofrecer a Dios mis ocupaciones, mis alegrías y dolores?, ¿recurro a Él con confianza también en las tentaciones?, ¿sólo me dirijo a Dios en caso de necesidad?

5.       ¿Me rebelo contra los designios de Dios?, ¿pretendo que Él haga mi voluntad?

6.       ¿Participo regularmente en la Misa los Domingos?

7.       ¿Existen para mí “otros dioses”, a saber expresiones o cosas por las cuales me intereso o en las cuales pongo más confianza que en Dios, por ejemplo: riqueza, superstición, espiritismo, adivinos, horóscopos?, ¿he caído en la desesperanza por desconfiar en las promesas de Dios?

 

En relación al prójimo

El Señor dice: “Ámense los unos a los otros, como yo los he amado”

1.       ¿Amo verdaderamente a mi prójimo o abuso de mis hermanos?, ¿trato a los demás como quisiera que me traten a mí?, ¿he ocasionado escándalo con mis palabras y mis acciones?, ¿sé perdonar, tengo comprensión?

2.       En mi familia, ¿he contribuido con paciencia y con verdadero amor al bien y a la serenidad de los demás?

Para cada miembro de la familia:

- Para los hijos: ¿fui obediente con mis padres, los he respetado y honrado?, ¿les he ayudado en las necesidades espirituales y materiales?, ¿me he esforzado en la escuela?

- Para los padres: ¿me he preocupado por la educación cristiana de mis hijos?, ¿les he dado un buen ejemplo?, ¿los he apoyado y dirigido con mi autoridad?

- Para los esposos: ¿he sido siempre fiel en los afectos y en las acciones?, ¿he sido comprensivo en los momentos de desasosiego?

3.       ¿Sé dar de lo mío, sin mezquino egoísmo?, ¿ayudo a mi prójimo?

4.       ¿Cumplo con mis deberes civiles? (pagar impuestos, respetar las normas de tránsito, ser buen vecino)

5.       ¿Soy justo, comprometido, honesto en el trabajo, voluntarioso para prestar mi servicio para el bien común?, ¿he dado el justo salario a los obreros y a todos los dependientes? ¿he cumplido los contratos y promesas? ¿Si tengo algún cargo o desarrollo funciones directivas, me esfuerzo por el bien de los demás, en espíritu de servicio, o cuido sólo mi interés?

6.       ¿He prestado obediencia y el respeto debido a las autoridades?

7.       ¿He practicado la verdad y la lealtad, o he ocasionado el mal al prójimo con mentiras, calumnias,  denigraciones, desprecios, juicios temerarios, violaciones de secretos?

8.   ¿He atentado contra la vida y la integridad física del prójimo, le he ofendido en el honor, le he negado los bienes?, ¿he procurado o aconsejado el aborto?, ¿he callado en situaciones donde pude animar al bien?

9.    ¿En la vida matrimonial soy respetuoso de la moral conyugal y familiar enseñada por el Evangelio?

10.    ¿He mantenido el odio?, ¿he sido conflictivo?, ¿he pronunciado insultos y palabras ofensivas, fomentando desacuerdos y rencores?, ¿he omitido de testimoniar la inocencia del prójimo, de forma culpable y egoísta?, ¿he puesto en peligro mi vida o la de los demás conduciendo el vehículo u otro medio de transporte?

11.   ¿He robado?, ¿he dañado al prójimo en sus pertenencias?, ¿he restituido aquello que sustraje y reparado los daños causados?

12.   Si he recibido males, ¿me he mostrado dispuesto a reconciliarme y perdonar por amor a Cristo, o guardo en el corazón odio y deseo de venganza?

En relación a mí mismo

Cristo el Señor dice: “Sean perfectos como el Padre”

1.       ¿Cuál es la orientación fundamental de mi vida?, ¿me doy ánimo con la esperanza de la vida eterna? ¿he respondido a los motivos de envidia, he dominado la gula?, ¿he sido presuntuoso y soberbio, despreciado a los demás y preferirme antes que a ellos?, ¿he impuesto mi voluntad a los demás, conculcando su libertad y despreciando sus derechos?

2.       ¿Qué uso he hecho del tiempo, las fuerzas y los dones recibidos de Dios como “los talentos del Evangelio”?, ¿me sirvo de todos estos medios para crecer cada día en la perfección de la vida espiritual y en el servicio al prójimo?, ¿he sido inerte y ocioso?, ¿Cómo utilizo internet y otros medios de comunicación?

3.       ¿He soportado con paciencia, en espíritu de fe, los dolores y las pruebas de la vida?, 

4.       ¿He conservado puro y casto mi cuerpo, en mi estado de vida, pensando que es templo del Espíritu Santo, destinado a la resurrección y a la gloria?, ¿he custodiado mis sentidos y evitado de ensuciarme en el espíritu y en el cuerpo con pensamientos y malos deseos, con palabras y acciones indignas?, ¿me he permitido lecturas, discursos, espectáculos, diversiones en contraste con la honestidad humana y cristiana?, ¿he sido escándalo para los demás con mi comportamiento?

5.       ¿He actuado contra mi conciencia por temor o por hipocresía?, ¿he omitido un bien que era para mí posible de realizar?

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2. Arrepentimiento de las faltas

Arrepentirse de los pecados es sentir tristeza o pesar por haber ofendido a Dios, por haber descuidado su amor y por haber pensado o dicho lo que nos hace daño a nosotros mismos y a los demás.

3. Propósito de enmienda (deseo de mejorar)

En el examen de conciencia reconocemos nuestra fragilidad; comprendemos que para responder al amor recibido tenemos que decidirnos a dejarnos encontrar por nuestro Padre Dios (como la oveja perdida) o recapacitar y volver (como el hijo pródigo). La conversión desafía nuestra libertad a ser mejores. Vislumbrar la alegría que nos da el perdón nos alienta a desear un camino nuevo poniendo nuestra vida al servicio de Dios y de nuestros hermanos.

Puede ayudarnos una de las siguientes oraciones:

"Padre misericordioso, como hijo tuyo arrepentido, regreso para decirte: Padre pequé contra el cielo y contra ti, ya no merezco llamarme hijo tuyo".

"Señor Jesús, Maesstro, Buen Pastor y Redentor, por ser bondad infinita y porque te amo sobre todas las cosas, me duele haberte ofendido. Con tu ayuda, prometo poner mi vida en tu voluntad". Amén.

"Espíritu Santo, fuente de amor, te pido lleno de confianza: «Purifícame, concédeme que me conduzca siempre como hijo de la luz". Amén.

4. Confesión de los pecados

Después de haber hecho el examen de conciencia, nos acercamos al confesor recordando que en ese momento el sacerdote es presencia sacramental (instrumento) del Amor misericordioso del Padre, del pastoreo de Jesús que me encuetra, que me vuelve a la vida de hijo, del Espíritu Santo.

Iniciamos la confesión haciendo la Señal de la Cruz. Si lo creemos oportuno, le decimos el tiempo de la última confesión. Luego señalamos si hemos omitir confesar algun pecado grave.

Con humildad, confianza y sinceridad de corazón, decimos los pecados que hemos reconocido en el examen de conciencia.

En esta instancia, si no nos animamos a tener la iniciativa, le pedimos al sacerdote que nos ayude.

Una vez que nos hemos confesado y antes de la absolución, rezamos uno de los actos de contrición:

Pésame, Dios mío, ....

Yo confieso....

"Señor Jesús, que abriste los ojos a los ciegos, sanaste a los enfermos, perdonaste a la pecadora, y después del pecado confirmaste a Pedro en tu amor, concédeme vivir en perfecta unidad fraterna para que pueda anunciar a todos los homdres tu salvación".

"Jesús, mi Señor y Redentor, yo me arrepiento de todos los pecados que he cometido hasta hoy, y me pesa de todo corazón porque con ellos he ofendido a un Dios tan bueno. Propongo firmemente no volver a pecar y confío en que por tu infinita misericordia me has de conceder el perdón de mis pecados, y me has de llevar a la vida eterna".

"Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas, no te acuerdes de mis pecados y maldades, acuérdate de mí con amor y piedad, por tu bondad, Señor". 

 

5. Penitencia

Terminada la confesión, debemos cumplir la penitencia que nos ha sido señalada por el confesor.