Equipo de Liturgia

El equipo de Liturgia colabora en cada

celebración, especialmente en la Eucaristía,

para que cada detalle, cada signo y símbolo

sea una oportunidad de dar gloria a Dios y

llevar esa experiencia a la vida con los

hermanos.

 

¿Qué es la Liturgia? ¿ Para qué sirve y

cuál es su sentido profundo?

La liturgia nos permite recibir la salvación

de Cristo “aquí y ahora” en cada sacramento

y que hoy actualicemos y vivamos lo mismo que ayer vivieron Cristo y la primera Iglesia. Toda la vida litúrgica gira en torno a los sacramentos, y se orienta, por una parte, a traernos de Dios la salvación, la redención, la santificación, aquí y ahora, para nosotros y para toda la Iglesia; y por otra parte, a rendir culto a Dios, glorificando al Padre por la creación, agradeciendo a Cristo por su redención, y abriéndonos al Espíritu Santo para la santificación de nuestra alma y la efusión de sus dones a toda la Iglesia.

En una celebración litúrgica, toda la asamblea es "liturgo", cada cual según su función. El sacerdocio bautismal es el sacerdocio de todo el Cuerpo de Cristo. Pero algunos fieles son ordenados por el sacramento del Orden sacerdotal para representar a Cristo como Cabeza del Cuerpo.

La celebración litúrgica comprende signos y símbolos que se refieren a la creación (luz, agua, fuego), a la vida humana (lavar, ungir, partir el pan) y a la historia de la salvación (los ritos de la Pascua). Insertos en el mundo de la fe y asumidos por la fuerza del Espíritu Santo, estos elementos cósmicos, estos ritos humanos, estos gestos del recuerdo de Dios se hacen portadores de la acción salvífica y santificadora de Cristo.

 

Algunos servicios y funciones frecuentes

  • Sacristía

En cada celebración hay una persona encargada de la sacristía. Recibe las intenciones de la Misa, los difuntos por los que se ofrece la Misa, colabora en la preparación del Altar (velas, flores, manteles, vestidura del sacerdote)

  • Guía

El guía ayuda a la asamblea, a través de comentarios breves,a seguir la celebración. Suele comentar antes de diferentes momentos. Los más frecuentes son el inicio de la Celebración, las lecturas, el ofertorio, la distribución de la Comunión y la finalización de la Misa.

Es frecuente que otra persona lea la oración de los fieles en donde todos los presentes piden unidos por diferentes necesidades. La asamblea pide por la Iglesia, por la Patria, por los que sufren y por los miembros de la comunidad, además de cualquier necesidad puntual del momento que se vive.

  • Lectores

Los lectores están encargados de leer la primera lectura, el salmo y la segunda lectura si la hubiere. En celebraciones especiales también pueden leer otro texto como el Pregón Pascual, la Secuencia al Espíritu Santo, acompañar en la lectura de la Pasión de Cristo, entre otros textos.

  • Colecta

En el momento de la presentación de las ofrendas, se pasa la colecta. Las personas presentes en la celebración tenemos la posibilidad de colaborar con el sostenimiento del templo y de todas las acciones solidarias  que se gestan y se llevan a cabo desde la Parroquia.

 

De la belleza de lo litúrgico, que no es puro adorno y gusto por los trapos, sino presencia de la gloria de nuestro Dios resplandeciente en su pueblo vivo y consolado, pasamos ahora a fijarnos en la acción. El óleo precioso que unge la cabeza de Aarón no se queda perfumando su persona sino que se derrama y alcanza «las periferias». El Señor lo dirá claramente: su unción es para los pobres, para los cautivos, para los enfermos, para los que están tristes y solos. La unción, queridos hermanos, no es para perfumarnos a nosotros mismos, ni mucho menos para que la guardemos en un frasco, ya que se pondría rancio el aceite... y amargo el corazón.     Papa Francisco, Homilía en la Santa Misa Crismal (28 de marzo de 2013)    

 

Testimonio de un Agente Pastoral

Hace tres años que, junto con mi marido, integramos el Equipo de Liturgia de la Parroquia Nuestra Señora del Valle. Ha sido un  tiempo de enriquecimiento desde lo litúrgico y comunitario, lo que  permite formarnos y vivir con mayor intensidad la Eucaristía dominical y la frecuencia de los Sacramentos. Es también, un esfuerzo personal ante el servicio que significa ser agente pastoral y responder a Jesús desde lo que somos y en la aceptación de las personas con quienes trabajamos. Es muy importante, la convocatoria, presencia y guía del Padre Juan, que con su apertura y su ministerio de verdadero Pastor, nos conduce como equipo.